domingo, 5 de abril de 2015

Los automotores de la postguerra (V): Los entrañables "zaragozas" (I)


NOTA PARA LOS LECTORES DE ESTE BLOG 

Con frecuencia me parece de interés comentar temas de la actualidad ferroviaria, muchas veces, aunque no siempre, conectados con la preservación de nuestro material histórico. Para no mezclar distintas cuestiones, he abierto otro blog distinto bajo el título de Hablando de trenes. Invito a visitarlo y a compartir en él  distintas opiniones sobre los temas que allí trato.


A principio de la década de los treinta del pasado siglo muchas compañías ferroviarias españolas buscaban desesperadamente la forma de reducir gastos de explotación, sobre todo en líneas de escaso tráfico dada, entre otras razones, la dura competencia del transporte por carretera. Los automotores, primero de gasolina y luego diesel, se perfilaban como la solución ideal. En este contexto, la factoría zaragozana Material Móvil y Construcciones MMC, (Antiguos Talleres Cardé y Escoriaza), decidió adquirir la licencia de la empresa alemana Eisenbahn Verkehersmittel para construir un pequeño automotor modelo Wismar.

Eran vehículos de unos 10 metros de longitud con una distancia de 4 metros entre sus dos ejes, de transmisión mecánica y con dos motores de gasolina en voladizo, uno en cada extremo del automotor. Cada uno de ellos actuaba solamente sobre su eje más próximo  a través de una caja de cambios con cuatro velocidades hacia delante y una hacia atrás;  ésta era una característica muy apreciada ya que, en caso de avería de un motor, podía seguir perfectamente con el otro en la dirección contraria, o bien en la misma dirección aunque a velocidad de marcha atrás. Los motores iniciales fueron de gasolina marca Ford de cuatro cilindros y unos 26 CV de potencia; el esfuerzo de tracción era de algo más de 700 kg y podía alcanzar su velocidad máxima de 60 km/h en un minuto debido en buena parte a su reducido peso, al estar construido sin emplear remaches. Por último, los frenos eran de tambor accionados por pedal actuando sobre las cuatro ruedas y contaba además con freno de mano independiente. El número de plazas era 40 distribuidas en principio entre segunda y tercera clase. Diseñados para distancias cortas no llevaban lavabo-retrete y los equipajes más voluminosos debían ser colocados en una baca en el techo.


Un "zaragoza" en pruebas en 1933. La fábrica estaba conectada con las vías del ferrocarril de Zaragoza a Cariñena y a menudo se llevaban a cabo en ellas pruebas de los nuevos vehículos. En este caso se trataba de un "zaragoza" de vía estrecha, ya que los de vía ancha presentaban un suave achaflanamiento hacia los extremos a partir de una zona central algo más ancha (Foto: Archivo del Museo Vasco del Ferrocarril)

La factoría zaragozana fabricó 34 de estos automotores entre 1933 y 1936. Dieciocho de ellos lo fueron en versión de vía ancha para las compañías de Torralba a Soria (1), Central de Aragón (3) y 14 para la del Norte. Para vía estrecha se construyeron 16 repartidos entre 8 compañías. También se fabricaron 3 remolques por encargo de la Compañía del Norte. 

Muchos de estos automotores estuvieron activos hasta la primera mitad de la década de los 60 en líneas secundarias de escaso tráfico. Eran utilizados generalmente por viajeros del medio rural que se dirigían a alguno de los pueblos más importantes de su entorno, con ocasión de mercados o ferias, o para realizar algunas gestiones. También servían como medio de enlace con estaciones de alguna línea ferroviaria principal. Eran realmente vehículos populares y hasta familiares que recibían a veces curiosas y cariñosas denominaciones. Desde luego, era toda una experiencia viajar en ellos. Tuve la suerte de poder experimentarlo a principios de los 60 en algunos cortos viajes entre las estaciones de Santa Cruz de la Zarza y Villacañas y en esta entrada del blog están recogidos mis recuerdos de esos viajes.
Aunque la foto pertenece a un "zaragoza" de vía estrecha, (línea Calahorra-Arnedillo), refleja perfectamente el ambiente que rodeaba a estos pequeños automotores (Foto: Colección Lluís Prieto)

Pues bien, en esta primera entrada dedicada a los "zaragozas" de vía ancha, me ocuparé de cuatro de ellos: primero, al adquirido originariamente por el ferrocarril Torralba-Soria y a continuación a los tres del Central de Aragón. La segunda entrada estará dedicada íntegramente a los pertenecientes a la Compañía del Norte.

La pequeña compañía de Soria a Torralba (enlace con la línea de MZA) operó con tracción vapor hasta el 29 de junio de 1934. En esa fecha se incorporó al servicio de viajeros el automotor "zaragoza", denominado TS 1, que fue uno de los primeros que salió de la factoría de Cardé y Escoriaza-MMC.
Si bien en el libro de Javier Aranguren se afirma que este automotor es el TS 1 del Torralba a Soria, un amable comunicante me comenta que esta imagen está tomada casi con toda seguridad en la estación de Tarazona. Si fuera así, este vehículo no sería el TS 1, sino uno de vía métrica que era el ancho de esta línea y que, desde luego, utilizó este tipo de automotor. Apunta también en esa idea el hecho de que este vehículo presenta algunas diferencias respecto al fotografiado en la imagen siguiente que también es del TS 1.(Foto: Autor desconocido/Javier Aranguren)
Otra imagen del TS 1 en la estación de Soria en 1935 (Foto: González/Javier Aranguren)


Cuando pasó a RENFE lo hizo con la matrícula 9033 y parece ser que siguió trabajando en la misma línea hasta su baja en 1964. No me resisto a transcribir una anécdota que relata Javier Aranguren en su obra maestra Automotores Españoles, porque refleja a la perfección el ambiente típico que se vivía en estos automotores:

Tales trabajos llegaron a una intensidad de servicio tal que el automotor era utilizado constantemente entre Soria y Torralba, sin descanso, incluso con horario acelerado por encima del itinerario ("para llegar justo a tomar un cafelito y poder regresar a la hora") era la frase del interventor cuando algún viajero le recriminaba por los fuertes bandazos que el vehículo daba debido a la velocidad que llevaba y al no perfecto estado de la vía; aquella frase del ferroviario se complementó, en más de una ocasión, con otra más delicada tras un fuerte golpe oído en la parte inferior del chasis: "vaya, otra vez la bulona; se fastidió el horario...", pues desde ese momento no podía circular a más de 10 km/h y se iban al traste las correspondencias en Torralba.


El TS 1, ahora en RENFE 9033, en una fecha indefinida en la estación del Norte de Madrid (Foto: RENFE)

Por su parte, la Compañía del Central de Aragón inició un servicio con un automotor "zaragoza" el 25 de abril de 1934. Fue el denominado A 1 y se le destinó al servicio diario de ida y vuelta entre Caminreal y Calatayud. El buen resultado animó a la compañía a inaugurar dos nuevas líneas con este tipo de automotores; una entre Teruel y Calatayud y otra entre Cariñena y Zaragoza. Para ello adquirió otros dos nuevos "zaragozas": el A2 y el A3.  Estos vehículos tenían también motores Ford de gasolina de cuatro cilindros pero de escasa potencia: 25 CV los dos primeros y sólo 18 el tercero. Tenían 48 asientos repartidos entre 10 de segunda clase y 38 de tercera aunque todos acabaron siendo de clase general. 


Uno de los "zaragozas" del Central de Aragón. Al fondo el automotor A22 o A23 con un remolque (Foto: Colección Josep Calvera)
En RENFE recibieron la numeración 9014 a 9016. Tanto el 9014 como el 9016 fueron transformados por Miró Reig en 1963. Se prolongó su caja sobre el antiguo voladizo de los motores admitiendo así 50 pasajeros y la distancia entre ejes pasó a 6,70 metros. Además recibieron un motor Barreiros diesel de 83 CV. Fueron definitivamente dados de baja en 1971.


Aunque en esta caso se trata del 9022, perteneciente al lote fabricado para el Norte -y del que hablaremos en la próxima entrada- su aspecto tras la reforma es el mismo que debieron adquirir el 9014 y el 9016 (Foto RENFE)

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:

Aranguren, Javier: Automotores Españoles. Autoedición, 1992
Calvera, Josep: Automotores diesel de ancho ibérico español. Ed. Revistas Profesionales. 2009
Casas, Juan Carlos: Salamanca y sus automotores. Globalia Ediciones. 2005